El GPS ya no recibe ninguna señal y te pierdes con el carro, no puedes llamar a nadie porque el celular no funciona e incluso la electricidad llega con dificultades a tu casa. No es el fin del mundo pero se le parece: Es un día sin satélites, esa infraestructura lejana que vela por el orden en la tierra.

“Un mundo sin satélites sería una pesadilla. El mundo, la sociedad, la economía, en muchos países del mundo, simplemente se detendrían”, explicó esta semana el vicepresidente de la Asociación Europea de Operadores de Satélites (ESOA) y consejero general de Eutelsat, Michel de Rosen, con motivo del primer día europeo dedicado a los satélites.

Si los satélites dejasen de funcionar un día, miles de millones de personas perderían el acceso a servicios de radiodifusión o a la información, y dejarían de estar conectadas o incluso quedarían incomunicadas.

Las actividades de socorro se detendrían, muchas fábricas dejarían de funcionar, cientos de millones de conductores usuarios de la tecnología GPS se perderían, no se podrían efectuar muchas operaciones en mercados financieros y la defensa de la mayoría de los países quedaría completamente al descubierto.

“Los satélites no sólo ofrecen la transmisión de la televisión o la previsión del tiempo, sino que también proporcionan la precisa referencia temporal que está detrás de tantas otras redes de comunicaciones”, señaló la secretaria general de ESOA, Aarti Holla Maini. Aludió también a las redes eléctricas de cada país, que sincronizan la hora por satélite, o incluso los mercados financieros o los servidores informáticos y centros de datos.

En ese mundo sin satélites, además, las redes telefónicas se colapsarían e Internet se volvería increíblemente lento, hasta el punto de que en dos o tres días dejaría de funcionar.

Los satélites también son vitales para el despliegue de operaciones de emergencia, tanto por su capacidad de tomar imágenes como por ofrecer la única vía de comunicación cuando las redes terrestres han quedado destruidas en un desastre.

“En un terremoto como el de Haití (de 2010), sin satélites no habría ninguna infraestructura terrestre y tampoco comunicaciones, y no podría situar a mi gente sobre el terreno para salvar vidas, reconstruir las casas o recrear el sustento para las víctimas del desastre”, explicó el director general de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea, Claus Sorensen.

Para garantizar que los satélites siguen contribuyendo a mantener el orden en la vida diaria, los operadores europeos instaron hoy a las autoridades de la Unión Europea a apostar por la neutralidad tecnológica.

“Creemos que tenemos el teléfono garantizado, o Internet, y nos levantamos por la mañana pensando en conocer qué tiempo hará”, indicó la secretaria general de ESOA, quien advirtió de que esa situación cotidiana estaría en peligro sin el servicio de los satélites.

Tomado de 20minutos.es